Saturday, November 18, 2017
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La autorización notarial es válida para conducir vehículos

enero 12, 2017

Se debe usar conjuntamente con la tarjeta verde. Puede autorizar a personas, vehículos, limitar en el tiempo y territorio e incluir cláusulas relativas a la responsabilidad civil.
El Colegio de Escribanos de la Provincia de Córdoba informa y recuerda que la autorización notarial para conducir vehículos es una de las opciones válidas para circular. De esta manera, el titular del automotor, a través de un instrumento emitido por un escribano público, puede autorizar a una tercera persona a manejar la unidad de su propiedad.

Esta posibilidad fue incluso reconocida y validada por la Dirección Nacional de los Registros Nacionales de la Propiedad del Automotor y Créditos Prendarios (DNRPA), mediante Nota Nº 61/14, a través de la cual dictaminó en favor de la validez de las autorizaciones para conducir vehículos realizadas por escribanos públicos, cualquiera sea la vigencia de la Cédula de Identificación del Automotor (tarjeta verde). En dicha nota, la DNRPA concluye que “nada obstaría para que además de las cédulas antes indicadas (cedula azul), el titular registral pueda recurrir a un instrumento extendido por un escribano público, materializando el mismo a través de un documento notarial, debidamente legalizado en caso de corresponder, siendo necesario el uso de la cédula de identificación del automotor (cédula verde), sin importar su vigencia, junto con el instrumento referido a fin de dar cumplimiento con lo dispuesto en el artículo 40 de la ley 24449. Esto sería válida tanto para la circulación interna como externa del automotor”.

La autorización realizada por un escribano público permite al titular registral incluir a todas las personas y los automóviles que desee, además puede limitarse en el tiempo, en el territorio e incluir cláusulas relativas a la responsabilidad civil validas entre autorizante y autorizado. Y se debe llevar y usar juntamente con la “tarjeta verde” del vehículo (esté vencida o no). Al respecto, hay que tener en cuenta que el uso de la tarjeta verde es obligatorio para el propietario, por lo tanto también es obligatoria para el autorizado, porque el autorizante no le puede conceder al autorizado un derecho que no tiene.

Generalmente, este instrumento notarial se utiliza en las relaciones de familia, en las empresas, sociedades, instituciones públicas, privadas, cooperativas y cuando se realizó una operación comercial con un automotor.

Comentarios

  • Melina Garay
    Melina Garay

    buenos días, me he reunido con el juez encargado del tribunal de faltas de donde vivo, y me dice que la Ley exige Tarjeta Verde o Cedula Azul, según el la ley no avala las autorizaciones de escribanos. Le mostré la Nota 61/2014, lo va a estudiar, pero me insiste que si es una nota y no una Disposición, no tiene validez ante la ley que es clara y dice: tarjeta verde o cedula azul… Agradecería que me asesoren al respecto. Muchas gracias.

    Feb 3, 2017, 3:08 pm
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    • admin
      admin

      En primer lugar le agradecemos el haber tomado contacto con ésta institución ya que su consulta es de significativa importancia para el notariado. Por tal motivo ponemos a su disposición los dictámenes jurídicos en los que se ha desarrollado el fundamento de la legalidad de las autorizaciones notariales para conducir la cual ha sido reconocida desde diversos estamentos públicos, incluido el Registro Nacional de la Propiedad del Automotor en la Nota 60/2014 que usted menciona.

      Miembros de este Colegio tomarán contacto personal con usted a los fines de que pueda ampliar su consulta y en especial el contenido del intercambio de opiniones ocurrido con el juzgado de transito que refiere, para que en base a ello, se pueda dejar perfectamente aclarada cualquier duda al respecto.

      En breves palabras, la autorización notarial para conducir es un documento notarial que contiene la declaración de “voluntad expresa” del propietario de un automotor de autorizar a un tercero a conducir. La misma tiene su sustento legal en las normas que versan sobre el ejercicio del derecho de dominio, las cuales autorizan al propietario a usar, gozar y disponer de su propiedad, y por ende a que este autorice el uso de la propiedad a terceros (arts. 1941 y conc. del C.C.y C.N.). Asimismo se sustenta en las normas regulatorias del ejercicio de la funcional publica notarial, las que facultan al notario a recibir las declaraciones de voluntad de los ciudadanos, formalizarlas y darles autenticidad (en Prov. de Cba., arts. 10, 12, y conc. Ley 4183, y art. 19 y conc. Dec. Reglam. 2259/75).

      La función de la llamada “autorización notarial para conducir” es la de constituir una prueba documental, para uso fundamentalmente en la vía pública, de que el tercero que conduce ha sido autorizado “expresamente” por el propietario (y no “presuntamente” –art. 22 DL 6528/58-).

      Como tal, sirve como complemento de la llamada “cedula de identificación del vehículo”, usualmente denominada “cedula verde”, que prevé el art. 22 del D.L.6582/58. Esa cedula es de uso obligatorio en la vía pública tanto para el propietario como para el tercero autorizado. Ello es así porque esta cedula es un documento que prueba que el vehículo ha sido registrado, y además identifica al rodado y al propietario del mismo en las calles y rutas.

      Es por ello que -cabe aclararlo- la llamada “autorización notarial para conducir” no sustituye a la “cedula de identificación”, sino que la complementa y debe usarse “juntamente” con la cedula.

      Asimismo a la hora de autorizar a un tercero a conducir, es opcional para el propietario recurrir al otorgamiento de una “autorización notarial” para conducir o al otorgamiento de la autorización “registral” que comúnmente se ha denominado como “cedula azul” (“cedula de identificación de autorizado a conducir”). Ambas son dos modos de documentar la “voluntad expresa” de autorizar al tercero. La notarial es la que más posibilidades brinda para el usuario de explayar el modo en que confiere la autorización ya que permite fijar límites temporales y territoriales de la autorización, conferir facultamientos, incluir todos los autorizados y todos los automotores que quiera, y también incluir prohibiciones de uso, como por ejemplo, la de salir del país a estados limítrofes (que implica que el automotor esté sometido a las leyes y jueces del país al cual accede circulando). La autorización registral cuenta con menos posibilidades de explayar el modo en que confiere la autorización atento a la rigidez y acotamiento de su formato. Es por ello que ambas deben ser opcionales para el ciudadano, a los fines de no desnaturalizar o restringir el ejercicio del derecho a autorizar que posee todo propietario.

      El 22 del D.L.6582/58 prevé que el simple hecho de la portación de la llamada cedula de identificación (“cedula verde”) implica una presunción legal de que ese portador se encuentra autorizado para conducir. A su vez la reglamentación registral dispuso un plazo de caducidad de un año (que opera solo para terceros, pero no para propietario) y que está fijado precisamente para hacer caer esta presunción de autorización. Por lo tanto, vencida la “tarjeta verde” el tercero que conduzca con la misma no podrá ampararse en la presunción de autorización de la que habla el art. 22 citado, pero si podrá conducir, portando la “cedula verde” aun vencida, amparándose en una autorización expresa del propietario, sea por vía notarial (autorización notarial para conducir) o por vía registral (con una “cedula azul”).

      Feb 10, 2017, 10:34 pm
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